Mayores con espíritu joven

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Julio 28th, 2009 >> General

La edad no implica tener que sentirse viejos, y así lo demuestran las personas que acuden de lunes a jueves a la playa de San Miguel para hacer gimnasia.

Odian que la gente los llame «viejos» o «ancianos, porque se sienten jóvenesSon personas con mucha vitalidad, que se mantienen ágiles pese a los añosEl grupo está siempre abierto a nuevos mayores que quieran mover el esqueleto.

Son las nueve de la mañana. Hace sólo unas horas que ha amanecido, pero un grupo de personas mayores ya están en la playa de San Miguel esperando a que comience la sesión de gimnasia a la que acuden diariamente de lunes a jueves.
Aún falta media hora para que empiece, pero ellos se sienten tan bien y tan jóvenes mientras realizan los ejercicios que sus monitores les mandan hacer, que están ansiosos por empezar, y siempre llegan antes de tiempo, por lo que tienen que esperar un poco a que lleguen las nueve y media.
Mientras, se distraen hablando de sus cosas y se relacionan con sus compañeros de grupo, pues después de tanto tiempo haciendo ejercicio juntos, se han hecho amigos.
Son los mayores con más espíritu joven de Almería, les gusta sentirse ágiles y mantenerse fuertes, y por eso odian que los llamen «viejos» o «ancianos». Tal vez esa sea una de las razones por las que cada día se reúnen en la playa para hacer gimnasia: ésta los mantiene jóvenes, al menos en espíritu, a pesar de que los años no pasen en balde y el cuerpo vaya teniendo sus achaques.
Ataviados con sus trajes de baño y cargados con sus toallas o esterillas, el pasado miércoles, como cada día, 23 personas, 21 mujeres y dos hombres, se reunieron en torno a su monitor, Pedro Valdés, para realizar los ejercicios que los mantiene ágiles y hace que sus articulaciones no se oxiden con el paso de los años.
Algunos miembros de este grupo afirman que al principio, los monitores les pusieron unos ejercicios cuyo ritmo no podían seguir, pero en seguida se lo dijeron, y la gimnasia se adaptó a las posibilidades del grupo. Los monitores se muestran muy comprensivos, y aunque propongan un determinado ejercicio, si uno de estos atletas veteranos considera que su cuerpo no le permite realizar ese ejercicio, libremente puede hacerlo de una manera que le sea posible con el consejo de su entrenador particular.
Entre los ejercicios que realizan, se encuentran los abdominales, sentadillas, estiramientos de músculos de los brazos y las piernas, así como del cuello, y ejercicios de movilidad articular para que no se atrofien las articulaciones y estos mayores no pierdan la movilidad. Además, una de las ventajas de que esta iniciativa se haga en la playa es que el hecho de que estos jóvenes veteranos caminen por la playa, permite que se reactive su circulación sanguínea, a la vez que la sensación de hormigueo de la arena en los pies causa una agradable sensación que los relaja para afrontar el desgaste del día que les espera aún por delante.
Las sesiones de gimnasia son de una hora de duración, de las 9.30 a las 10.30 horas, por la mañana temprano, cuando el sol aún no calienta demasiado y los ejercicios no supongan un esfuerzo excesivo que pueda afectar negativamente a las personas que los realizan. No obstante, el calor del brillante sol del principio de la mañana empieza a hacerse notar cuando se va acercando el final de la sesión.
Pedro Valdés, el monitor, afirma que los mayores a los que entrena cada día son muy cariñosos con él y entre sí, y que personas que antes estaban solas, han encontrado amigos con los que hablar y salir a dar un paseo. «Trabajar con ellos es muy agradable, se está muy agusto, por lo que le recomendaría a cualquier persona mayor que se una al grupo», afirma Valdés.
Las sesiones de ejercicios no se llevan a ‘rajatabla’, sino que mientras el grupo hace ejercicios, es corriente verlos hablando entre sí y comentando cualquier cosa, por lo que el rato se hace ameno. Por tanto, más que una clase estricta de gimnasia, aunque ésta haga que se mantengan en forma moviendo el esqueleto, se trata de una terapia de grupo para que se relacionen y pasen un rato agradable con otras personas que, en ocasiones, viven solas, y no tienen posibilidad de conocer gente nueva si no fuera por esta iniciativa.
Tal es la compenetración que tiene este grupo de mayores que, según comenta su monitor, quedan los fines de semana para ir a comer y pasar un buen rato juntos. Pero no se trata de un grupo cerrado, sino que siempre están abiertos a recibir más compañeros.
Da gusto ver a estos veteranos con tanta vitalidad, esa que a veces falta a personas de menor edad: ¡Ánimo, jóvenes!

Fuente/ideal.es/

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